¿Cómo le explico a mi esposa que cuando miro por la ventana estoy trabajando?

Dijo Joseph Conrad, diciendo una verdad que no solo pertenece a escritores, como él, sino también a psicólogos.

ventanaLa práctica clínica de la psicología sigue siendo más un arte que una ciencia. Es el arte de reescribir la vida. Si los escritores observan la vida y escriben historias de vidas, los psicólogos observan la vida y reescriben historias de la vida. La terapia ocurre dentro de límites físicos y relacionales definidos, que son esenciales porque hacen posible sientierse dentro de un espacio seguro. Sin embargo, la esencia de la terapia inevitablemente se expande más allá de esas fronteras, fluyendo dentro y fuera de la vida del paciente y del terapeuta. La terapia va “OltreConfini” (más allá de las fronteras), porque la vida, el objeto de su arte, no tiene fronteras, ni en el espacio ni en el tiempo. Donde una vida termina, otra comienza. Un yogui diría que cada Atman (Aliento Individual) converge en Brahman (Aliento Universal).

Entonces, si la psicología es el arte de reescribir la vida, ¿cuál es su contribución a la sociedad? ¿Cómo pueden los psicólogos ayudar concretamente a las personas? ¿Cómo puedes ayudar a otro a reescribir su historia? Bueno, una forma es respirar profundamente con su paciente, tomarle la mano, ponerse gafas especiales y sumergirse profundamente, mirando la vida de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, de abajo a arriba y de arriba a abajo. Mientras nadan juntos bajo el agua, su trabajo de psicologo es señalar cualquier cosa grande y pequeña que parezca interesante en el camino. Luego vuelven a subir para tomar otro respiro y juntos hablan del viaje, trazan el camino. Juntos, intentan darle sentido y aceptar que, después de todo, no entenderan todo de eso. Luego toman otra respiración profunda y vuelven a pasar por debajo para otro pase. Lo hacen una y otra vez. El trabajo de psicologo consiste en no soltar la mano de tu paciente hasta que bajar ya no sea tan aterrador para el. Luego, quando tu paciente estara listo, te quedas un rato más, los dejas bajar solo, y una vez que sube, escuchas mientras te cuenta sobre sus viaje.

No es broma que el psicoanálisis sea la “profesión imposible” (J. Malcolm, 1982). ¿Cómo te sumerges profundamente en una, diez, cien, y mas vidas? ¿Cómo puede uno convertirse en un experto en la vida hasta el punto de ser un editor de la misma? Primero, has que haceptar que en realidad no eres un experto en eso y que nunca lo serás. Al igual que con el bucear, algunos fondos oceánicos no serán accesibles, algunos misterios no se resolverán. Entonces solo queda una cosa por hacer: vivir. Vivir tan profundo e intensamente como puedes, todo el tiempo. Dejarte ser feliz, triste, aburrido, enojado. Mantienes tus abiertos ojos  y tus sentidos bien despiertos, siempre!. Aprender a no tener miedo a la vida, primero a la tuya, y luego a la de los demás.

Como todo lo demás, esta conciencia tiene un costo. Como psicólogo, nunca puedes desactivar ese sexto sentido tuyo, no puedes quitarte ese par de gafas especiales que probablemente siempre tenías y que te llevaron a la psicología como el arte de tu elección. El entrenamiento en psicología te brinda las herramientas para ajustar esas gafas y ponerlas en práctica. Con el tiempo, incluso aprendes a reducir su nitidez a veces, pero nunca puedes quitártelos. Se vuelven parte de ti. Son la herramienta que como psicólogo usas para bucear y explorar lo desconocido que hay en cada corazón. Al igual que los escritores, los psicólogos, para hacer lo que hacen, deben vivir y observar la vida, aprovechando cada momento de ella al máximo. Para esto, siempre deben mirar maravillados a través de esa ventana de la que habla Conrad, hipnotizados y atentos a lo que ven. Este blog es un lugar para poner en palabras fragmentos de lo que una psicóloga ve desde la ventana mientras mira y se sumerge en su propia vida y la de los demás.

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